septiembre 27, 2022

Por qué un Audi se conduce como un Audi

Audi

El ADN de la marca en sus características dinámicas

 

  • Desarrollo, puesta a punto y calibración… todo orientado a una experiencia de conducción distintiva de la marca de los cuatro aros

  • Los criterios fundamentales determinan las características dinámicas en cada modelo de Audi

  • Control inteligente de una red cada vez más integrada de componentes mecatrónicos del chasis

 

Es una sensación que la mayoría reconoce inmediatamente: ¡Esto es un Audi! La experiencia de conducción resulta inconfundible, con un armonioso equilibrio entre dinamismo y confort de marcha. Para ello es fundamental la interacción entre distintos componentes como la suspensión, la dirección, la cadena cinemática y los sistemas de frenado y de control.

 

El ADN de la conducción, que se puede sentir y experimentar en cada Audi, se define en la fase de concepto de cada modelo y posteriormente se implementa a través de la puesta a punto básica y en el ajuste final.

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Para lograr su objetivo, los ingenieros de desarrollo de Audi se guían por atributos fundamentales que se utilizan para determinar y evaluar la respuesta del auto: equilibrado, sólido, controlado, conectado, preciso y fluido.

 

El resultado es la experiencia de conducción típica de un Audi.

 


“Cualquiera que conduzca un Audi tiene que poder sentir que es un Audi por sus características de conducción, armoniosas y distintivas”, afirma Oliver Hoffmann, responsable de Desarrollo Técnico de Audi.

 

“Los genes de la conducción Audi deben ser una experiencia inconfundible para el cliente”.

 

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Esto se aplica a cualquier situación. “Por eso el ADN de Audi también está firmemente arraigado en nuestros modelos de propulsión eléctrica”, explica Hoffmann.

 

“En la computadora, en los talleres y, sobre todo, en las extensas pruebas de conducción, los criterios de evaluación subjetivos y objetivos fluyen juntos, con el objetivo de afinar continuamente no solo la forma característica de conducir y sentir un Audi, sino también todo el desarrollo técnico”.

 

Parte significativa de las pruebas de conducción se realizan en el norte de Suecia.

 

Aquí se hace hincapié en perfeccionar el comportamiento dinámico del auto en condiciones invernales.

 

Los desarrolladores llevan a cabo pruebas de conducción subjetivas, poniendo a prueba los criterios objetivos definidos previamente. Los que se conocen como “casos de uso”, por ejemplo, la frenada de emergencia en condiciones invernales, constituyen la base de las pruebas realizadas.

 

 

Cuando los responsables de desarrollo buscan afinar un comportamiento dinámico controlado y, por tanto, predecible y estable, las mediciones objetivas de la deceleración inicial y la dirección apoyan el trabajo de puesta a punto.

 


Para la evaluación del frenado con ABS desde varias velocidades sobre nieve y hielo, los criterios para una metodología de clasificación son la estabilidad en línea recta, el esfuerzo de la dirección y las características de la desaceleración.

 

Los resultados del trabajo de puesta a punto se reflejan en la evaluación del comportamiento del auto, que los desarrolladores documentan en forma de diagrama de red, un patrón que se aplica a todos los modelos de Audi de forma específica.

 

La base para ello es la forma en que está posicionado el vehículo con sus características propias y cómo se definen las maniobras de conducción relevantes y la filosofía de desarrollo.

 

Un Audi puede reconocerse por estas características de conducción: respuesta de la dirección, características del guiado y tracción.

 

En este sentido, las ventajas de la tracción quattro son claramente apreciables: sus características de conducción resultan especialmente distintivas en cuanto a la tracción en las curvas y la fidelidad de trayectoria en recta, así como por la capacidad de giro y por su comportamiento ante los cambios de carga, lo que coloca a la tracción total de Audi por encima del nivel medio de la competencia.

 


Filosofía de puesta a punto definida con precisión


Para Audi, un comportamiento de conducción controlado se define por una respuesta de la dirección precisa y predecible.

 

Para conseguir estas características, los desarrolladores siguen una filosofía de puesta a punto establecida durante las pruebas de conducción sobre nieve y hielo: el vehículo debe seguir de forma instantánea las órdenes transmitidas desde el volante al entrar en una curva. La facilidad para seguir la trayectoria hasta llegar al vértice y el bajo esfuerzo al deshacer el giro para salir de ella son también preceptivos.

 

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Todos los elementos, funciones y cualidades descritas constituyen el marco en el que los desarrolladores de Audi definen y evalúan el comportamiento dinámico de todos los modelos durante las pruebas de conducción, tanto en condiciones invernales como normales. Solo así se consigue lo que los clientes perciben al conducir su Audi: esto es un Audi.

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