The Strokes, el espectáculo prometido

OCESA / César Vicuña

Por: Adam Nieto.

A las 8:40 de la mañana del 19 de mayo del presente año recibí un mensaje para cubrir el concierto de The Strokes en el monumental Foro Sol de la Ciudad de México.

 

No es que sea raro, pues decenas de periodistas de medios especializados acuden cada día a la cobertura de los eventos más importantes de música en todo el país, sin embargo, la alegría se apoderó de mi por tener la oportunidad de presenciar el toquín al que ya me había resignado a no asistir.

OCESA / César Vicuña

Las siguientes horas sólo sirvieron para exaltar la ansiedad y emoción que me daba el poder acudir al show de una de las bandas más importantes de las últimas dos décadas, sin duda, un hito de una generación que vio en ellos el significado del rock y de una actitud dibujada en los años 90’s por el grunge. El garage estaba de vuelta de la mano del indie rock.

Estas sensaciones de ver por primera vez a los neoyorkinos liderados por Julian Casablancas, eran parte de la nostalgia quinceañera que obnubilaba lo que no hace mucho sucedió en el festival Tecate Pa’l Norte 2022, un comportamiento indiferente al público mexicano, comparado con el del Corona Capital 2019, y un setlist corto de tiempo que decepcionó a miles de sus seguidores.

Afortunadamente fui recordado de ese pequeño gran detalle, por propios y extraños que no olvidan tan fácilmente, e inició la apuesta de que, a pesar de sus seis álbumes de estudio y de tener suficientes canciones para tocar al menos dos horas, nos daríamos por bien servidos con una hora y media de espectáculo. Y nos regalaron más.

Así fue como mis expectativas llegaron al recinto especialista en conciertos masivos. Escuchando a lo lejos al canadiense Mac DeMarco, no logré ver un solo minuto de su presentación; pero la suerte estaba echada, el calor había dado tregua y en punto de las 20:00 horas, The War Drugs salió al escenario a cautivar al público con su folk norteamericano y tintes de rock pop ochentero, llenando de amor a sus oyentes.

El tiempo transcurría y era cada vez más difícil mantenerse sentado, esperando a la gran banda de los dos miles. Decidí bajar a buscar una cerveza con un vaso conmemorativo, mismo que no encontré, aunque me enteré de había quienes lo vendían. El ambiente era festivo y, aunque no había un lleno total, la convocatoria era la última oportunidad de redención de Julian, Albert, Nick, Nikolai y Fabrizio.

La primera llamada de atención por parte del público fue exactamente 15 minutos antes de las 22:00 horas. Muchos corrieron, apresuraron su ida al baño, la compra de cerveza y otros alimentos, preparándose para la cuenta regresiva de lo que prometía ser la gran noche.

Los ánimos de la gente estaban por los cielos, aunque muchos de ellos habían presenciado las actuaciones anteriores y el fantasma de que volviera a suceder no se esfumaba, la alegría estaba presente.

A cinco minutos de las 22:00 h, pocas veces recuerdo haber contado cada minuto antes de la hora pactada para que los artistas salieran a hacer lo que mejor saben. Su salida al escenario fue 12 minutos después de lo acrodado, en adelante, aunque con un par de estragos en el sonido, todo fue como siempre lo imaginaron sus seguidores, entre ellos, yo.

Bad Decisions’ fue la elegida para dar arranque a un show realmente memorable, seguida del clásico ‘Juicebox’, que dio paso una pausa, al parecer por un problema técnico que sirvió para interactuar con el público mexicano, incluso representando un sacrificio humano, lo cual fue tomado con humor a la espera de las siguientes canciones ‘Eternal Summer’ y ‘New York City Cops’.

OCESA / César Vicuña

Todo estaba bajo control, el público eufórico y la banda en su mejor momento, combinando clásicos con sus más recientes grabaciones, y a menos de la mitad del concierto, ya perdonados y reivindicados, tocaron “la favorita” de los mexicanos: ‘Reptilia’. Seguida de una más tranquila ‘Under Control’, y mi favorita del álbum The New Abnormal, ‘The Adults Are Talking’.

Llegados a este punto de la noche, llevábamos sólo la mitad del setlist que tenían preparado, éxitos como ‘Heart in Cage’, ‘Someday’ y ‘Under Cover Of Darkness’, no sólo demostraron por qué es la gran banda de los dos miles, sino también un tufo de nostalgia se apodero del recinto.

El encore trajo canciones como ‘At the door y ‘You Only Live Once’, cerrando con un Julian que había dado todo en el escenario con ‘Take It or Leave It’.

La noche fue redonda, las expectativas fueron superadas, las apuestas también y agrego un último detalle en el que insistió un amigo: no tocaron ‘Last Nite’. No es queja o tal vez sí. 

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