junio 8, 2022

Chilean Wey

La primera edición de este festival que celebra la fusión cultural entre México y Chile.

Por NADIA JIMÉNEZ


Lo bueno:

 
La participación de grandes artistas como nacionales e internacionales como Los Tres, Ana Tijoux, San Pascualito Rey, Gondwana, entre otros.
 
En el show de Los Daniels nos sorprendió un  fan que subió a encender el escenario junto con la banda que además nos deleitó con la presencial de Eli Guerra quien lucía gloriosa.
 
Ver a Frank’s white Canvas fue una revelación, gran show, conexión que nos hizo vibrar, además de un discurso muy abierto hacia el tema LGBTIQ+. 
 
Erich también nos sorprendió, en la rueda de prensa platicando de 31 minutos y penoso escondieron muy bien la gran propuesta solista que nos trae, una gran voz, letras de su composición y una personalidad bastante sencilla.
 
Así como el vocalista de Ases Falsos quien se bajó a cantar con el público haciéndolo enloquecer.
 
En el escenario «pequeño» pudimos ver espectáculos de la cultura Chilena, folklore, coreografías que nos abren el panorama de abrazar nuevas dinámicas en los festivales.

Lo malo:

 
Se notó que hizo falta difusión, en lo personal hubiera esperado más gente pero fue muy escalonado el tiempo en el que el Pepsi Center se fue llenando y eso que realmente no es muy grande… 
 
Considero que hubo problemas con el audio, principalmente con los micrófonos del escenario mayor, además de estar trasladándote de un escenario a otro sin tiempo de descanso y no es que no estemos acostumbrados a eso pero faltaron tal vez más carpas con otro tipo de exposiciones para «descansar».
 

Lo feo:

 
Los tiempos han cambiado, la incursión de la tecnología a desplazado la conexión entre nosotros, realmente no importaba en ocasiones quien estuviera en el escenario, el público prefería disfrutar el concierto detrás de sus pantallas de cámaras, teléfonos y otros dispositivos, me faltó sentir esa energía de corear alguna canción al unisolo o sentir el piso vibrar por los saltos de entusiasmo o las manos arriba…
 
 

El artista siempre tiene que acoplarse al público pero siendo la música algo tan estimulante y no recibir la réplica de antes lo siento un poco desolador.

 
Para ser la primera edición de este festival creo que podemos encontrar errores que en futuras ocasiones se podrán resolver sin dificultad, la pandemia nos dejó también un poco apagados y realmente cuando pude sentir vibrar mi corazón al escuchar la primer batería, las primeras cuerdas, mi alma volvió a la vida.
 

El hate ya no es lo de hoy, hay que abrirnos a nuevas propuestas, culturas, sabores y colores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.